En el St. Regis Venice, al atardecer, un equipo de camareros con chaquetas blancas impecables inicia el ritual nocturno. Un carrito con champán enfriado y copas cristalinas accede al exuberante patio. Ante el majestuoso Gran Canal, un experto realiza el sabrage con un sable, abriendo la botella de forma precisa. Los invitados aplauden, brindan y celebran el fin del día.
El sabrage, técnica para descorchar champán con un sable, se atribuye a Napoleón Bonaparte, quien lo disfrutaba tras victorias o derrotas. Esta tradición vibrante fue adoptada a inicios del siglo XX por John Jacob Astor, fundador de St. Regis.
"A Astor le gustaba abrir una botella cada noche para marcar la transición del día a la noche", explica Facundo Gallegos, director de restaurantes y bares del St. Regis Venice. Hoy, más de 60 propiedades globales de la marca mantienen esta costumbre al atardecer. En Venecia, ocurre en un jardín italiano con rosas, a metros del bullicio de gondoleros en el canal.
Además del sabrage nocturno, el hotel ofrece un programa excepcional de cócteles. El Arts Bar se inspira en la rica historia artística de Venecia: el antiguo Hotel Britannia, precursor del St. Regis, acogió a genios como J.M.W. Turner, John Singer Sargent y Claude Monet.
"Nuestros cócteles narran historias de artistas, sus obras y procesos creativos", detalla Gallegos.
El "Zapatero veneciano", con vino tinto e inspirado en Tintoretto, se presenta bajo una cúpula ahumada con té verde. El "Canal-Art", con mezcal y cordial de alcachofa, rinde homenaje a un mural de Banksy de la Bienal de 2019. Cada bebida usa vasos únicos de Berengo Studio, maestros vidrieros venecianos.
Destaca también el Bloody Mary local: "Santa Maria Bloody Mary", tributo a la basílica homónima. Preparado con jugo de tomate clarificado para un tono dorado translúcido, se adorna con grappa regional en un vaso que evoca la cúpula barroca.
Entre el pop de corchos y tintineo de copas, un carrito de spritz recorre el hotel con versiones transparente, roja, naranja y rosa, inspiradas en atardeceres y fachadas venecianas. El Pink Spritz, con vino espumoso, licor de pomelo y esencias de rosa, es el favorito.
Este carrito complementa experiencias como los cócteles del Arts Bar y el sabrage, emblemáticos de Venecia.
"Los huéspedes adoran la historia del ritual", afirma Gallegos. Cada noche, un invitado realiza el sabrage, creando un recuerdo eterno y uniéndolo al legado de St. Regis. Abrir champán con sable ante el Gran Canal es una experiencia imborrable, como la propia ciudad.