Traer un bar tiki a una isla tropical podría parecer irónico, pero el viernes 2 de septiembre, un outpost del aclamado Sunken Harbour Club de Brooklyn —ubicado en el piso superior de Gage & Tollner— abrirá sus puertas en las playas del hotel Cambridge Beaches, en las Bermudas.
Instalado en una remota península a la que los locales suelen llegar en bote, este bar rinde homenaje a las Bermudas como "la capital mundial de los naufragios", según St. John Frizell, propietario de Sunken Harbour. "En vez de un falso barco hundido, tenemos naufragios reales frente a la costa".
Sunken Harbour será una de las tres opciones gastronómicas en Cambridge Beaches, un resort estilo cabañas fundado en 1923 y adquirido recientemente por Dovetail + Co., que lo renueva de cara a su centenario en 2023. Daniel Moik liderará la coctelería, mientras que el chef bermudeño Keith DeShields dirigirá la cocina con un menú inspirado en influencias caribeñas y portuguesas, como picadillo de tiburón bermudeño y pasta callaloo. Aunque ha operado temporalmente para huéspedes el último mes, la apertura oficial es este fin de semana.
A diferencia del íntimo y oscuro espacio de Brooklyn con su banda sonora de surf, el Sunken Harbour de Bermudas ofrece dos áreas: un salón acogedor "como un capullo" y un comedor con terraza panorámica sobre el mar.
"Hay mucha luz natural", explica Frizell. "En un bar tiki, suele evitarse el mundo exterior para crear una experiencia inmersiva, pero aquí no hace falta transportar a nadie a una isla tropical: ¡ya están en una!".
La mitad de la carta de cócteles replicará la de Brooklyn, con twists locales como el Royal Bermuda Yacht Club (un daiquiri especiado), Dark & Stormy y Bermuda Rum Swizzle con ron Navy de Gosling's. Destacan creaciones como el oaxaqueño Pepperpot, con mezcal y kasiri de Guyana.
Armar la barra fue un reto: "Muchos rones premium no estaban disponibles", cuenta Frizell. Colaboró con el importador Ed Hamilton para traer Demerara, rones jamaiquinos, Pimento Dram y Creole Shrubb. Aún usan cachaça en lugar de rhum agricole.
Esta escasez explica la falta de coctelería de alto nivel en la isla, pese a sus vibrantes chiringuitos, según Phil Hospod, CEO de Dovetail + Co. En la próspera Hamilton, bares como este ofrecen experiencias globales a locales y visitantes.
Sunken Harbour aspira a ser el referente de cócteles en Bermudas, con bebidas impecables en un ambiente relajado, potenciado por historias de naufragios.
La narrativa se enriquece con artefactos de Teddy Tucker, legendario cazatesoros bermudeño: balas de cañón del siglo XVII, muelas para el patio y ojos de buey de un barco como el Titanic.
"Interactúas con reliquias de siglos sacadas del fondo marino", dice Frizell. "El mito de Sunken Harbour cobra vida real aquí".
De popup en 2013 a posible cadena global como Trader Vic's, este "capítulo" bermudeño precede al de Brooklyn (2021). Frizell y Hospod vislumbran expansiones en Hawái y más.